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abril 02, 2010

‘Supertempestade na investigação sobre o aquecimento global‘ in Der Spiegel


Plagued by reports of sloppy work, falsifications and exaggerations, climate research is facing a crisis of confidence. How reliable are the predictions about global warming and its consequences? And would it really be the end of the world if temperatures rose by more than the much-quoted limit of two degrees Celsius?

Life has become "awful" for Phil Jones. Just a few months ago, he was a man with an enviable reputation: the head of the Climate Research Unit (CRU) at the University of East Anglia in Norwich, England, an expert in his field and the father of an alarming global temperature curve that apparently showed how the Earth was heating up as a result of anthropogenic global warming.

Those days are now gone.
Nowadays, Jones, who is at the center of the "Climategate" affair involving hacked CRU emails, needs medication to fall sleep. He feels a constant tightness in his chest. He takes beta-blockers to help him get through the day. He is gaunt and his skin is pallid. He is 57, but he looks much older. He was at the center of a research scandal that hit him as unexpectedly as a rear-end collision on the highway.

His days are now shaped by investigative commissions at the university and in the British Parliament. He sits on his chair at the hearings, looking miserable, sometimes even trembling. The Internet is full of derisive remarks about him, as well as insults and death threats. "We know where you live," his detractors taunt.

Jones is finished: emotionally, physically and professionally. He has contemplated suicide several times recently, and he says that one of the only things that have kept him from doing it is the desire to watch his five-year-old granddaughter grow up. [...]

Ver no notícia no Der Spiegel

janeiro 28, 2010

‘Cientistas envolvidos no escândalo dos emails escondem informação ambiental‘ in Times

The university at the centre of the climate change row over stolen e-mails broke the law by refusing to hand over its raw data for public scrutiny.

The University of East Anglia breached the Freedom of Information Act by refusing to comply with requests for data concerning claims by its scientists that man-made emissions were causing global warming.

The Information Commissioner’s Office decided that UEA failed in its duties under the Act but said that it could not prosecute those involved because the complaint was made too late, The Times has learnt. The ICO is now seeking to change the law to allow prosecutions if a complaint is made more than six months after a breach.

The stolen e-mails , revealed on the eve of the Copenhagen summit, showed how the university’s Climatic Research Unit attempted to thwart requests for scientific data and other information, and suggest that senior figures at the university were involved in decisions to refuse the requests. It is not known who stole the e-mails.

Professor Phil Jones, the unit’s director, stood down while an inquiry took place. The ICO’s decision could make it difficult for him to resume his post.

Details of the breach emerged the day after John Beddington, the Chief Scientific Adviser, warned that there was an urgent need for more honesty about the uncertainty of some predictions. His intervention followed admissions from scientists that the rate of glacial melt in the Himalayas had been grossly exaggerated.

In one e-mail, Professor Jones asked a colleague to delete e-mails relating to the 2007 report by the Intergovernmental Panel on Climate Change.

He also told a colleague that he had persuaded the university authorities to ignore information requests under the act from people linked to a website run by climate sceptics.

A spokesman for the ICO said: “The legislation prevents us from taking any action but from looking at the emails it’s clear to us a breach has occurred.” Breaches of the act are punishable by an unlimited fine.

The complaint to the ICO was made by David Holland, a retired engineer from Northampton. He had been seeking information to support his theory that the unit broke the IPCC’s rules to discredit sceptic scientists.

In a statement, Graham Smith, Deputy Commissioner at the ICO, said: “The e-mails which are now public reveal that Mr Holland’s requests under the Freedom of Information Act were not dealt with as they should have been under the legislation. Section 77 of the Act makes it an offence for public authorities to act so as to prevent intentionally the disclosure of requested information.”

He added: “The ICO is gathering evidence from this and other time-barred cases to support the case for a change in the law. We will be advising the university about the importance of effective records management and their legal obligations in respect of future requests for information.”

Mr Holland said: “There is an apparent Catch-22 here. The prosecution has to be initiated within six months but you have to exhaust the university’s complaints procedure before the commission will look at your complaint. That process can take longer than six months.”

The university said: “The way freedom of information requests have been handled is one of the main areas being explored by Sir Muir Russell’s independent review. The findings will be made public and we will act as appropriate on its recommendations.”

http://www.timesonline.co.uk/tol/news/environment/article7004936.ece

dezembro 20, 2009

‘Cimeira de Copenhaga: EUA declaram-se vencedores‘ in El Pais


El destino de la lucha contra el calentamiento se ha decidido en una sala cerrada de la primera planta del centro de convenciones de la Cumbre del Clima de Copenhague. Allí, Barack Obama, el chino Wen Jiabao, el brasileño Lula da Silva y el indio Manmohan Singh no sólo acordaron un acuerdo que admitieron como insuficiente.

En esa sala, con poco más de 35 personas, EE UU impuso su ley y logró el cambio de eje de las relaciones internacionales en la lucha con el cambio climático y en el sistema de Naciones Unidas, incapaz de avanzar durante dos años. Los 119 líderes reunidos en Dinamarca regresaron a casa sin foto de familia. Algo, mucho, saltó por los aires en esa sala a puerta cerrada.

Con el pacto promovido por EE UU, a la UE y al resto de países no le quedó más que ratificarlo tras una noche de debate vacío en el que sólo Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Cuba y Sudán se opusieron para ganar protagonismo.

El Acuerdo de Copenhague siempre fue cosa de dos, China y EE UU. Hasta tal punto han monopolizado los debates que en uno de los últimos borradores los países escribieron entre corchetes: "Introducir aquí la consideración de EE UU y China". Así figura en el cuarto borrador, junto al punto de cómo el acuerdo permitiría verificar las emisiones de los países emergentes, el punto al que China se opuso.

Así que Obama y Wen, en su segundo encuentro en el día, dieron con la fórmula: los países en desarrollo realizarán su propia "medición, declaración y verificación de sus emisiones", pero a la vez aceptan un sistema de "consultas y análisis internacionales bajo unas guías claras que asegurarán que se respeta la soberanía nacional".

Pekín vetó la palabra verificación como una opción de la ONU. Los recortes de emisiones financiados con dinero internacional -sea un parque eólico o una central hidroeléctrica- sí tendrán control internacional.

El lenguaje es enrevesado como todo en esta cumbre. Leer los tres folios del Acuerdo de Copenhague es sumergirse en conceptos aparentemente vaporosos pero que esconden detrás dos años -desde que en Bali en 2007 se acordó que en 2009 habría un tratado- de enconadas disputadas.

El texto también establece que "el cambio climático es uno de los grandes retos de nuestro tiempo", que "el incremento de la temperatura debería estar por debajo de dos grados" y que las emisiones habrían de tocar techo "lo antes posible". Y todo esto se conseguirá, supuestamente, con objetivos voluntarios de reducción de emisiones que los países presentarán antes de febrero de 2010.

"Científicamente el acuerdo es como una mesa de una sola pata: no se aguanta", resume un negociador. Las rebajas anunciadas, en caso de cumplirse, sólo reducirían un 18% las emisiones de los países desarrollados en 2020, lejos del rango de entre el 25% y el 40% que pidió el Panel Intergubernamental de Cambio Climático. Con las ofertas voluntarias la temperatura subirá unos tres grados, según un informe de la ONU. "El acuerdo no sirve para el objetivo de los dos grados", admitió el presidente de turno de la UE, Fredrik Reinfelt.

Los textos previos, incluso el acordado en la reunión G-8 del pasado verano o el pactado en Bali en 2007 eran mucho más precisos y pedían una reducción mínima de emisiones del 25%. Pero la Casa Blanca se opuso por poco realista. Europa confiaba en que, al dirigirse al mundo, Obama fuera más allá. "En reuniones informales nos habían dicho que con compensación de emisiones su bajada estaría entre el 26% y el 33%", explicó en los pasillos Josef Matthias Leinen, jefe de la delegación del Parlamento Europeo. Pero Obama, enrocado en elevar la presión a China no se movió de su postura.

En el acuerdo tampoco aparece que en 2050 las emisiones deberían situarse un 50% por debajo de las de 1990. Lo vetó China, como reveló el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Lo más claro es el compromiso de financiación para los países en desarrollo, que permitió a los africanos sumarse al acuerdo.

El resultado no satisface a nadie. Obama, en una breve declaración antes de dejar Copenhague por la puerta de atrás, dijo: "Sabemos que el avance no es suficiente y que queda mucho camino por hacer". El presidente de EE UU, sin embargo, pidió realismo: "Creo que hace falta un tratado (vinculante). Pero esta era la típica situación en la que si hubiéramos esperado a que pasara no habríamos avanzado nada" y criticó a quienes hubieran preferido "dos pasos atrás antes que un paso adelante". Obama, cuyo discurso en Copenhague, fue recibido con una inusitada frialdad por el tono mecánico y tenso de sus palabras. Se defendió de que en el acuerdo todo sea voluntario: "Kioto era legalmente vinculante y a todo el mundo le pareció poco. Es importante avanzar en vez de tener palabras en un papel".

Como no había forma de acordar nada sobre cómo pasar de los objetivos voluntarios a un acuerdo legalmente vinculante en 2010 -como querían la UE y EE UU- la opción fue dejarlo en blanco. El papel no aclara si se prorrogara Kioto, si habrá un nuevo tratado ni cuándo. Simplemente no existe ninguna mención. En busca del consenso para salvar la cara se llegó a situaciones así.

Una vez pactado entre los cinco grandes, Obama anunció que se lo comunicaría "a los europeos" y luego al grupo de 28 jefes de Estado y de Gobierno de todos los grupos que preparaban el texto político.

El sistema de trabajo es el resultado de una inteligente estartegia de EE UU. Obama, con el Nobel de la Paz por el mutilateralismo, envió una delegación de altísimo nivel a la cumbre. Desde la primera semana, el enviado especial de Obama, Todd Stern, dirigió las negociaciones, mucho antes de que llegaran los ministros europeos. Por la cumbre han pasado siete seretarios (ministros) de su Administración, desde Hillary Clinton al premio Nobel de Física y secretario de Energía, Steven Chu.

Pero a la vez, Washington ha conseguido lo que Bush no logró: sacar la negociación fuera del plenario de Naciones Unidas, donde cualquiera de los 193 países puede vetar cualquier acuerdo y eternizar las discusiones. Obama negoció a puerta cerrada, lo entregó al pleno y se fue. Los delegados seguían enzarzados en discusiones sin final y en largos discursos con barrocas formas de cortesía diplomática -"con el debido respeto a esta presidencia y sin socavar su autoridad", y frases similares cuando el avión presidencia aterrizaba en Washington.

Bush intentó crear un foro paralelo a la ONU en el que las grandes economías se pusieran de acuerdo para, de forma voluntaria, afrontar el cambio climático. Fracasó. Igual que ha ocurrido en Copenhague pero dentro de un edificio de Naciones Unidas.

"Lo ocurrido, el pacto a puerta cerrada refrendado por la ONU, tendrá enormes cnsecuencias, no solo para la Convención de Cambio Climático, sino para todo el sistema de Naciones Unidas. Vamos hacia la Organización Mundial del Comercio donde todo se decide a puerta cerrada", lamentó resignado ayer por la mañana, después de más de 24 horas sin dormir, Kim Carsten, de WWF, uno de los únicos 300 miembros de ONG autorizados a entrar los últimos días de la cumbre. "Si la UE ha eliminado la unanimidad porque no sirve para 27 países con intereses comunes, ¿cómo va a servir para la ONU?".

El problema es que el espectáculo que ofreció la ONU como alternativa fue lamentable. 183 países estaban de acuerdo y pedían apoyar el texto como la única solución posible. Pero el bloque bolivariano -Bolivia, Venezuela, Nicaragua y Cuba- y Sudán se oponían. El sudanés Lumumba Stanislaus Di-Aping llegó a afirmar que el texto "es producto de la misma ideología que llevó a los hornos crematorios a seis millones de personas en Europa", por lo que recibió reproches de decenas de Estados.

Durante 10 horas, toda la noche, decenas de países defendieron el texto, pero la ONU exige consenso y por la mañana Hugo Chávez y Evo Morales ya habían anunciado que bloquearían cualquier acuerdo porque no habían sido invitados a la reunión de 28 países y porque la ONU no funciona así. A las siete de la mañana, el ministro británico Ed Miliband, frenó en el último segundo, a base de dar golpes en la mesa para llamar la atención del presidente, que el texto quedara incluido como una simple propuesta, lo que habría impedido aplicar los fondos de ayuda a los países en desarrollo. Miliband, en una vibrante intervención advirtió de que si el acuerdo era rechazado "supondría romper la convención de Naciones Unidas", algo que planeaba en el ambiente ya que de ninguna forma lo acordado por los líderes de 183 países iba a depender de Chávez.

"Ha sido el plenario más vergonzoso al que he asistido. Si no somos capaces de ponernos de acuerdo en esto, ¿cómo vamos a alcanzar un tratado vinculante?", declaró el representante saudí.

Pasadas las 10 de la mañana, tras dos horas de parón para consultar con los servicios jurídicos, la cumbre "tomó nota" del acuerdo y el presidente golpeó con la maza a toda velocidad para que nadie pudiera protestar. La fórmula permite, según el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que el acuerdo "entre en vigor inmediatamente", dijo tras observar mudo desde la presidencia 10 horas de descontrol.

La reacción de Miliband, una de las figuras clave del laborismo británico, salvó la cara de la UE. Apartada en la negociación clave, los europeos se van de Copenhague con la sensación de que les han robado la cartera, que el proceso que lideraron durante dos décadas ya no está bajo su control y que, los nuevos capitanes quieren ir en otra dirección. Barroso hizo malabarismos: "La UE lidera cuando se trata de elevar los objetivos, pero no está cuando lo que se busca es reducir la ambición". La UE se reserva su oferta de ampliar su recorte de emisiones del 20% actual al 30% hasta ver cómo evoluciona la negociación. Los delegados europeos musitaban por los pasillos las palabras "Decepción, desastre y fiasco". "Es el mundo que tenemos", lamentaban. Y, sin embargo, el pacto se salvó por el empuje de un británico, no por la representación estadounidense.

La reacción china al acuerdo también fue fría. Cuando Wen aceptó el pacto, uno de sus ministros comenzó a gritar en chino con gestos de desacuerdo. "La traductora no dijo qué gritaba", explica una fuente presente en el encuentro. En el plenario que después adoptó el pacto entre los cinco grandes, China no defendió ni una sola vez su aprobación frente a las críticas del bloque bolivariano. La delegación china aplaudía las declaraciones de estos países contra la forma "antidemocráctica en la que se adoptó el acuerdo", según negociadores en la sala, cerrada a la prensa por primera vez en 10 años. Fuentes de la ONU dudan de que Pekín buscara boicotear su acuerdo a través de otros países: "Probablemente lo hacían porque arremetían contra EE UU y los países ricos".

La dificultad para alcanzar un acuerdo puede parecer excesiva, pero es que las implicaciones de la lucha contra el cambio climático son inabarcables: para conseguir limitar la temperatura y estabilizar la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera hace falta una revolución industrial con energía verde, dejar atrás el petróleo, actuar sobre el comercio internacional, tratar la aviación, evitar la deforestación... La española María Neira, de la Organización Mundial de la Salud, estuvo hasta el ultimo día: "Si esto sale adelante sera el principal tratado de salud pública del mundo. Los millones de muertes por contaminación en las ciudades y la mala calidad del aire interior por combustión de cocinas de mala calidad en países en desarrollo empezarán a caer".

El acuerdo incluye que el Fondo del Clima pagará a los países tropicales para que no talen sus bosques, imprescindibles para el planeta. Luz entre las sombras.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/EE/UU/declara/vencedor/elpepusoc/20091220elpepusoc_1/Tes?print=1


dezembro 09, 2009

UE acusada de ‘truques sujos‘ na cimeira de Copenhaga sobre o ambiente in EU Observer


Europe, the US and other advanced nations have been accused of pressuring developing countries to pull experienced negotiators and excluding them from access to draft documents in an effort to undermine their position at the bargaining table.

Ahead of the UN climate talks in Copenhagen that opened on Monday (7 December), Bernaditas Muller, co-ordinator for the G77 and China group of countries was suddenly dropped from the Philippine delegation without explanation.

"The exclusion of Bernarditas Muller, a long-time diplomat, is a cowardly acquiescence to the US, EU, Japanese, Canadian and Australian pressures to eliminate vocal defenders of developing countries' interests from the negotiations," read a joint statement of almost 40 environmental and development NGOs including Oxfam, the WWF, Christian Aid and Greenpeace condemning the move.

Ms Muller is one of the most experienced climate negotiators in the world, having been involved in similar international discussions dating back to the UN Conference on Environment and Development Rio de Janeiro in 1992 - the first major global talks on climate change - and has frequently been a thorn in the side of industrialised countries.

"She's an extremely experienced negotiator, with an in-depth knowledge of the convention," Lim Li Lin, a legal advisor with the Third World Network, a group of NGOs close to developing nation governments, told EUobserver. "Very few people in the developing world have her depth of institutional knowledge and negotiating capacity."

"It really destabilises them and their ability to act as a co-ordinated group. It upsets their strategy and capacity to negotiate," she added.

The group of NGOs suggested that the move followed a visit by US secretary of state Hillary Clinton to the Philippines.

According to the Philippine delegation and domestic NGOs, the decision to exclude Ms Muller was taken by the Philippine cabinet and the president herself.

"We can't confirm that this was as a result of pressure or promises, but clearly these things don't happen without this sort of activity," said Ms Lin.

Ms Muller was quickly re-adopted by the Sudanese delegation, allowing her to continue in her role as G77 co-ordinator.

A spokesperson for the European Commission denied that Europe was behind Ms Muller's removal. "We had nothing at all to do with this," said environment spokeswoman Barbara Helfferich.

'Undemocratic'

Separately, an overlapping group of NGOs sharply attacked Denmark, holder of the presidency of the UN climate conference, of acting in a "biased, manipulative and nontransparent manner."

Some 25 groups, including Action Aid, the World Development Movement and Friends of the Earth criticised as "undemocratic" Danish Prime Minister Lars Loekke Rasmussen's practice of convening small working groups of countries, which excluded poor nations, before the Copenhagen meeting.

Draft "Copenhagen Accords" circulated before the conference were given only to a small number of governments while others were excluded, the NGOs added.

The groups argue that the texts ignore the demands of developing countries, instead reflecting the position of developed countries on key issues.

Raman Mehta from Action Aid India said: "The global community trusted the Danish government to host a fair and transparent process but they have betrayed that trust."

A Danish official told this website that such criticisms were unwarranted as "it's no secret that there have been ongoing bilateral discussions for some time now."

http://euobserver.com/9/29117?print=1


fevereiro 14, 2008

"Mudança climática: a nova religião?" in El Pais, 14 de Fevereiro de 2008


por Carmen Pérez-Lanzac

El lenguaje mesiánico cala y ha convertido la lucha contra el calentamiento en un credo.

El cambio climático ha movilizado a científicos que lo estudian, a ingenieros que buscan soluciones tecnológicas y a economistas que las miden. Y empieza a atrapar también una dimensión espiritual que lo está convirtiendo, en opinión de algunos, en la nueva religión del siglo XXI. Una nueva espiritualidad ecológica. El lenguaje mesiánico y los instrumentos casi religiosos que se utilizan rompen los esquemas discursivos y calan en una opinión pública más escéptica ante causas del pasado.

A finales de octubre del año pasado, Al Gore desembarcó en Sevilla para hablar de su movimiento contra el cambio climático, el Proyecto Clima. Gore, de 59 años, se subió al estrado y por enésima vez interpretó con entusiasmo el discurso que viene repitiendo desde hace ya varios años. Ese día, alguien le preguntó: "¿Cómo es usted capaz de repetir lo mismo una y otra vez?" "Porque soy un hombre con un sentido de misión, por eso puedo decir las mismas cosas sin perder la fuerza, la ilusión. Porque llevo un mensaje en el que creo apasionadamente", contestó.

En su afán por llegar al interlocutor, Gore, que es profundamente religioso, usa frases como "A Noé se le dijo que salvase las especies vivas y ello hoy sigue siendo nuestra obligación". Y antes de aleccionar a los embajadores o discípulos que forman parte de su movimiento, 1.700 por todo el planeta, les pide una "conexión espiritual".

"La estructura que Al Gore ha organizado resulta casi religiosa, con discípulos que transmiten la buena nueva, como Jesucristo", reflexiona el biólogo Miguel Delibes de Castro. "Los científicos solemos insistir en que hay que racionalizar los problemas, pero lo cierto es que es más vendible el mensaje emocional, sobre todo si implica a fuerzas superiores a nosotros. Ayuda a que la gente se mueva por algo que debe resultar parecido al sentir de la tribu antes ese dios mágico. A mí no me gusta esta forma de funcionar. Al Gore se considera un hombre con una misión, y yo de Mesías tengo más bien poco. Yo aviso de que algo está pasando y es la sociedad quién debe decidir qué hay que hacer. Sin embargo, soy mucho menos eficaz. Al Gore ha vuelto a demostrar que moviliza mucho más algo parecido a la fe que la racionalidad".

El de Al Gore es el ejemplo más visible, pero no el único. Frases como "Hay que salvar el planeta", "Tenemos una misión", "la culpa es del hombre (¿el pecador?)", "llega el cambio climático" (¿el castigo?), ya no suenan tan raras. "El mensaje ecologista con componentes religiosos ha calado mucho", dice Miguel Ferrer, biólogo y presidente de la Fundación Migres. "Las corrientes ecologistas integristas tienen muchas características comunes con escuelas basadas en creencias religiosas. Cada vez se oye más el discurso según el cual el hombre es el ser malvado que provoca destrucción y debe ser expulsado de los últimos paraísos".

Sin embargo, la conexión entre ecología y religión no resulta tan extraña si tenemos en cuenta el concepto del prójimo, como apunta Víctor Viñuales, director de la Fundación Ecología y Desarrollo: "Casi todas las religiones tienen en el centro la idea del prójimo. Y si ampliamos el concepto, ¿quién es tu próximo? Hoy sabemos que en un mundo global las consecuencias de lo que hacemos aquí y ahora, afectan a los que están lejos, tanto en el espacio como en el tiempo. Si construimos una presa en un paraje espectacular, nuestros bisnietos y las generaciones venideras no podrán disfrutarlo. No sólo eso, también afectará a otros seres vivos que se están extinguiendo de manera masiva. Visto de este modo, hay una conexión muy clara entre religión y sostenibilidad".

Uno de los 200 embajadores de Al Gore es Juan Negrillo. Se conocieron hace años, durante una de las visitas del candidato frustrado a la presidencia de Estados Unidos a la Campus Party, el evento de entretenimiento electrónico que reúne a más de 8.000 jóvenes en Valencia a finales de julio y del que Negrillo es organizador. Éste recuerda que ya entonces Gore aprovechaba cualquier ocasión, como una cena entre amigos, para ensayar su discurso, el mismo que hace de hilo conductor de su documental Una verdad incómoda. Fue entonces cuando el malagueño se enganchó a la misión del Nobel de la Paz. Preguntado sobre la conexión entre su discurso y el sentir religioso, Negrillo reflexiona: "Todas las religiones hunden sus raíces en la fe, y en ese sentido se puede confundir el mensaje ecologista y de defensa del clima con uno religioso, porque como no podemos tocar, oler, pesar o ver el CO2 y es casi una cuestión de fe en la comunidad científica".

La explicación suena sensata. Aunque también puede que se trate simplemente de una cuestión lingüística, como apunta el filósofo Jesús Mosterín: "Este lenguaje aplicado a la ecología es simplemente metafórico. Frases como el castigo del cambio climático... Son palabras sin sentido literal, como cuando decimos de una chica rubia que tiene los cabellos de oro. Lo que sí es cierto es que la vida es un fenómeno tan raro y fascinante que entiendo que mucha gente piense que es una misión preservarla. Pero no lo es porque nos lo ordene una autoridad externa. Einstein decía que él no creía en un dios, pero que se sentía profundamente religioso porque se sentía identificado con el universo".

El coqueteo entre ecologismo y espiritualidad, no es nuevo. 1966 fue una fecha clave. Ese año se publicó Ciencia y supervivencia, de Barry Commoner, uno de los libros fundacionales de las corrientes ecológicas o ambientales con inspiración más o menos religiosa. "La segunda mitad del siglo XX contempló el auge de múltiples movimientos religiosos, espirituales y espiritistas, caracterizados por ser una mezcla de elementos diversos", explica el filósofo José Antonio Marina. "Uno de ellos prolongó el fervor ecológico de los últimos decenios. Para mí, lo importante son los factores que se unieron en esa espiritualización ecológica. Nació posiblemente del movimiento hippy, de su vuelta a la naturaleza, se unió con un cierto panteísmo, por entonces de moda, que se volvía hacia la Tierra como un ser vivo, con el que se establecía una relación mística. Se admiró la relación con la naturaleza de las antiguas culturas, la Pacha Mama, el respeto de las tribus americanas".

"La hipótesis Gaia, de Lovelock, colaboró, considerando a la Tierra como un ser vivo al que hay que respetar", añade Marina. "Teorías como la Deep Ecology exaltaron el valor del mundo vegetal, hasta el punto de comparar la tala de un bosque con el asesinato de judíos en un campo de concentración. A todo esto, se unió el interés por la ética ecológica, que llamaba la atención sobre la necesidad de cuidar la naturaleza. Y también la influencia de religiones orientales, como un budismo light, que defiende la compasión universal por todos los seres. La espiritualidad ecológica es un cesto hecho con muchos mimbres".

El autor más famoso de estas corrientes es James Lovelock y su libro Gaia, una nueva visión de la vida sobre la Tierra, en la que desarrolla la idea de que la Tierra es un gran organismo vivo, una idea que tiene algo de religioso porque se basa en una intuición que desborda la razón científica. "Cuando se publicó, a mediados de los setenta, hubo un fuerte rechazo, pero ahora es muy aceptado", dice Jorge Riechmann, profesor de filosofía moral y vicepresidente de Científicos por el Medio Ambiente. "No es tan raro que haya cierto intercambio entre pensamiento religioso y ecológico", continúa. "Todas las grandes religiones comparten un sentimiento de conexión universal con el cosmos, de inmersión con el todo".

Pero, ¿qué piensan los ecologistas de todo esto? La mayoría no ve puntos en común ni le gusta la idea. "Mi sensación es que no existe ninguna conexión entre ecología y religión. El planteamiento es radicalmente diferente y el mensaje mayoritario no es el de que tenemos una misión", dice Yayo Herrero, coordinadora estatal de Ecologistas En Acción.

"No se trata de una cuestión de religiosidad, sino de valores", dice Juan López de Uralde, director ejecutivo de Greenpeace España. "Yo me siento parte de un movimiento social, ciudadano, que trata de introducir en nuestra escala de valores cosas que no se tenían en consideración, como el respeto al planeta, y que debe formar parte del conjunto de valores en los que nos movemos. Y esos valores se encuentran tanto en una persona laica como en una religiosa. No son incompatibles. Hay una cierta utilización torticera del lenguaje en todo esto y mucho en el sentido peyorativo, cuando la auténtica realidad es que si a algo le rinde pleitesía la sociedad es al consumismo y al petróleo".

Este mismo argumento también viene a la cabeza de Herrero: "El crecimiento económico sí que se ha convertido en una religión. La sociedad occidental y en el proceso de la globalización, la finalidad que ha adquirido casi tintes religiosos es la obtención de beneficios económicos a costa de casi todo"

Lo curioso del debate es que, con contadas excepciones, las grandes religiones no han prestado apenas atención a la ecología. "Es llamativo, pero no hay una postura oficial contundente", apunta Miguel Ferrer. "Para la religión católica la familia parece estar mucho más en riesgo que el propio planeta". Puede que a partir de ahora esto cambie. En un hecho sin precedentes, durante el tradicional mensaje de Navidad, pronunciado desde el balcón central de la basílica de San Pedro del Vaticano, el papa Ratzinger hizo una discreta alusión al problema del cambio climático. Dijo: "En el mundo crece cada vez más el número de emigrantes, refugiados y deportados, también por causa de frecuentes calamidades naturales, como consecuencia a veces de preocupantes desequilibrios ambientales".

Preocupantes desequilibrios ambientales. Toda una novedad dentro de los habituales discursos papales. Como también lo es el hecho de que el Vaticano haya decidido plantar un bosque en Hungría para compensar o neutralizar sus emisiones de CO2, al igual que muchas grandes empresas. Tanto unos como otros, ¿lo hacen movidos por un sentimiento auténtico de respeto al planeta o como una forma de publicidad?

Juan Negrillo insiste en que, aunque no se puede confundir ecología con religión, tampoco se debe dejar de lado el trasfondo filosófico que subyace detrás de los cambios que deberíamos afrontar para frenar el calentamiento del planeta. Para apoyar su argumento, Negrillo pone de ejemplo un relato que tiene toques de fábula: "Un día, un científico del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (formado por más de 2.000 expertos) me contó una historia que me parece que viene muy al caso. Me dijo que cuando el panel empezó a reunirse, hace ya unos 20 años, había en el grupo un anciano científico japonés que en una de las reuniones intervino y dijo 'los científicos hemos constatado que existe un problema de emisiones, pero no lo podemos resolver. Puesto que el CO2 lo producen las máquinas, tendremos que llamar a los ingenieros. Estos, a su vez, dirán que existe la tecnología necesaria para solucionar el problema, pero que cuesta dinero, así que se llamará a los economistas. Los economistas harán sus cálculos y dirán que, para conseguirlo, habrá que cambiar nuestro actual modelo social basado en el transporte, el derroche energético... así que se llamará a los sociólogos. Éstos, a su vez, dirán que es un problema de escala de valores que ellos no pueden resolver, así que se acudirá a los filósofos para que nos digan qué valores deberíamos poner nuestro empeño e interés".

Muchos de los puntos que anunciaba este anciano sabio se han ido cumpliendo. Los ingenieros llevan años estudiando alternativas. En 2006, el economista Nicholas Stern calculó el impacto del calentamiento global sobre la economía mundial. Que nuestro modelo social falla, ya lo hemos asumido. Puede que le esté llegando al turno a los cuestionamientos filosóficos, y de ahí que ecología y espiritualidad parezcan ahora más cerca que nunca.
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Cambio/climatico/nueva/religion/elpepusoc/20080214elpepisoc_1/Tes
JPTF 2008/02/14

junho 04, 2007

“A China coloca a economia à frente do ambiente” in BBC News, 4 de Junho de 2007


The remarks come in China's first national plan on climate change. It says that China will cut greenhouse gas emissions by using more wind, nuclear and hydro power, and by making coal-fired plants more efficient. The plan has been released as China's President Hu Jintao prepares to attend a G8 meeting in Germany, where climate change will be high on the agenda. German Chancellor Angela Merkel has called for a new United Nations' protocol on climate change. The UN secretary general, Ban Ki-moon, has told the BBC that rich countries must agree firm targets to reduce emissions.

No firm targets
"The first and overriding priorities of developing countries are sustainable development and poverty eradication," says the Chinese plan. "China will continue to actively tackle climate change issues in accordance with its national sustainable development strategy in the future." It is estimated that some 200 million Chinese are either unemployed or under-employed. In explaining the plan, the chairman of China's National Development and Reform Commission, Ma Kai, said rich counties who have already industrialised would instead have to do more to tackle climate change. Mr Ma said they were responsible for most of the greenhouse gases produced over the past century and had the money to tack the problem. Mandatory emission caps "would hinder the development of developing countries and hamper their industrialisation", he added. The BBC's Quentin Somerville in Beijing says China's environmental record is a poor one. It is already the world's second largest emitter of carbon dioxide and is expected to overtake the US later this year. Beijing has already said it wants to reduce energy use by a fifth by 2010, deal with heavily polluting factories, and increase the amount of renewable energy it produces. They are a strong declaration of intentions, but so far China has missed almost every environmental target it has set itself, our correspondent says.

Summit
The Chinese plan is likely to come under discussion at the G8 summit, with Germany calling for tougher emissions levels, while the US has stressed technological innovation as a key to tackle global warming. US President George W Bush has proposed uniting a group of big emitters who would set non-binding targets by the end of next year. But some analysts say this has been interpreted as a way of undercutting other initiatives - for example by the G8 or United Nations. Meanwhile Australia - the only other major economic power apart from US not to have signed up to the Kyoto Protocol - has promised to set up a carbon trading scheme to cut pollution. Prime Minister John Howard said he would set a target next year for limiting greenhouse gas emissions and also pledged to put in place a carbon trading scheme by 2012. He promised that Australia's carbon trading scheme would be better than those in place in Europe.

'Tragic'
UN Secretary-General Ban Ki-moon has urged the leaders of the world's richest countries to agree firm targets in cutting polluting emissions. In a BBC interview, Mr Ban said it was now up to the richest countries to show leadership when they meet in Germany. "It will be tragic if we don't take any action," he said. "My main message is that to galvanise this political will at the leaders level so that we can take necessary action." The UN secretary-general has made tackling climate change one of his top priorities and called for a meeting of world leaders on the subject in September. He wants the UN to be in the lead when it comes to agreeing what should replace the Kyoto Protocol, the current agreement curbing greenhouse gases, when it expires in 2012.
http://news.bbc.co.uk/2/hi/asia-pacific/6717671.stm
JPTF 4/06/2007

“As emissões de CO2 aumentaram três vezes mais rápido do que o esperado” in Telegraph, 4 de Junho de 2007


Global emissions of carbon dioxide are increasing three times faster than scientists previously thought, with the bulk of the rise coming from developing countries, an authoritative study has found. People wait to collect water after a drought hit part of south west China. The impact of global warming is clearer each day. The increase in emissions of the gases responsible for global warming suggests that the effects of climate change to come in this century could be even worse than United Nations scientists have predicted. The report, by leading universities and institutes on both sides of the Atlantic, will create renewed pressure on G8 leaders who are meeting this week in Heiligendamm, on Germany's Baltic coast. Top of the agenda are proposals by Angela Merkel, the German Chancellor, to halve global emissions by 2050. There were violent clashes at the weekend in the nearby city of Rostock between police and protesters during a march by tens of thousands demonstrating about the summit. The latest study was written by scientists from the Oak Ridge National Laboratory in the United States, the University of East Anglia and the British Antarctic Survey, as well as institutes in France and Australia. It shows that carbon dioxide emissions have been increasing by three per cent a year this decade, compared to a 1.1 per cent a year rise in the 1990s. Three quarters of this rise came from developing countries, with a particularly rapid increase in China. The rise is much faster than even the most fossil-fuel intensive scenario developed by the Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) during the 1990s. It suggests that IPCC reports this year predicting reduced harvests, dwindling water supplies, melting glaciers and the loss of species may actually be understated. It also comes after the International Energy Agency warned recently that China was likely to overtake the United States as the biggest emitter of greenhouse gases by 2010, rather than a decade later as previously assumed. Both China and India are resisting any move that could curb their growth. Meanwhile, President George W Bush indicated last week that he did not favour the European Union's proposed approach of trying to limit the temperature rise to below two degrees centigrade. He still opposes the use of "cap and trade" financial mechanisms, which Europeans believe are the only way of transferring clean technologies to the developing world. However, he has indicated a willingness to "lead" talks to devise a post-Kyoto treaty that would include the world's top 15 polluters by the time he leaves office in early 2009. A report by leading aid charities, including Oxfam and Christian Aid, will say today that between one billion and four billion people are likely to suffer from drought and 250 million run short of food if average temperatures rise by more than two degrees. Antonio Hill, of Oxfam, said: "G8 counties face two obligations in this year's summit - to keep global warming below two degrees and to start helping poor countries to cope with harm already caused."
http://www.telegraph.co.uk/news/main.jhtml;jsessionid=QEXCIR53CAY4BQFIQMFCFFWAVCBQYIV0?xml=/news/2007/06/04/neco04.xml
JPTF 2007/06/04